martes, enero 18, 2011

Por una nueva generación (¿la generación del 2010?)


(Editorial a El Libro de los Negocios - Lo Que Viene en Córdoba 2010 / 2015)

En uno de sus aportes más singulares a la comprensión de los procesos históricos, el filósofo español José Ortega y Gasset desarrolló el concepto de generaciones como un “nuevo cuerpo social… (cuyos integrantes) vienen al mundo dotados de ciertos caracteres típicos, que les prestan fisonomía común, diferenciándolos de la generación anterior”.
Las generaciones pueden aparecer (o no) cada 30 años y según cómo se paren frente a la generación anterior serán más bien cumulativas (si aceptan el mandato y las ideas de sus mayores) o generaciones de combate (si pugnan por imponer su propio cúmulo de ideas).
La Argentina -en lo político, en lo social y también en lo empresario- está siendo gobernada por los hombres y las ideas que se formaron en torno a 1980, los finales de la dictadura y los principios de esta democracia donde “los que mandan” adquirieron una visión del mundo que -aún dentro de todas las disidencias que tengan los miembros de esta generación entre sí- “unos y otros son hombres de su tiempo, y por mucho que se diferencien, se parecen más todavía”.
El fracaso de esta “generación del 80” ha sido evidente. Sin pretender cargarle todas las culpas de la decadencia argentina, es indudable que -al menos- no pudieron, no supieron o no quisieron dar vuelta la página y poner al país rumbo a las promesas que ya hacíamos sin terminar de cumplir a principios del siglo pasado (y que por eso Ortega y Gasset nos llamó “a las cosas”).
La generación de 1980 está en retirada biológica. Sus miembros, nacidos en torno a 1950 empiezan a extinguirse. En lo político y lo social todavía no asoma -al menos en la superficie- una nueva generación que la suplante, si entendemos -con Ortega- que “cada generación representa una cierta altitud vital, desde la cual se siente la existencia de una manera determinada”.
Me gustaría entusiasmarme con divisar -quizás en su primer esbozo- una nueva generación en el mundo empresarial. Tal vez de esta parte de la sociedad que construye valor para el conjunto -y que muchas veces es injustamente defenestrada-, digo, que del sector empresario, pueda empezar a definirse “la generación del 2010”, una generación integrada por jóvenes maduros nacidos en torno 1975 dispuestos a imponer su propia visión del mundo.
Cuando una generación decide no romper con su antecesora y “los nuevos jóvenes, solidarizados con los viejos se supeditan a ellos: en la política, en la ciencia, en las artes siguen dirigiendo los ancianos -explica Ortega-. Son tiempos de viejos. Pero cuando no se trata de conservar y acumular, sino de arrumbar y sustituir, los viejos quedan barridos por los mozos. Son tiempos de jóvenes, edades de iniciación y beligerancia constructiva”.
Con la sección Lo Que Viene que iniciamos en 2010 y continuamos en 2011, InfoNegocios pretende apuntalar una nueva camada de ejecutivos en la esperanza que se produzca un recambio de dirigentes que -aprendiendo de los fracasos de sus antecesores- construya su propio camino en sus organizaciones y contribuya al proceso de renovación general que necesita la Argentina.
Esta edición de El Libro de los Negocios muestra Lo Que Viene en Córdoba, 160 ejecutivos jóvenes (clase 1975 o posterior) que ya detentan posiciones de decisión en sus empresas. Ojalá también sientan el llamado para sumar su aporte a otros ámbitos de la vida pública.

Íñigo Biain – Director

1 comentario:

Hilda dijo...

Opino humildemente, sin querer desautorizar tus dichos, que la generación nacida alrededor de 1950 en Arg. tiene/tuvo características especiales.
Por haber sido sesgada en su juventud, los sobrevivientes conforman dos grandes grupos: "los viejos" y aquellos que quieren continuar detrás de sus pasos juveniles. Tal vez con menos fuerzas pero con la misma dignidad acompañando a "los nuevos", los llamaría "experimentados colaboradores"
Quiero expresar que la división generacional no se da tan tajante como en otras épocas.
Teoría sin confirmar.
Un abrazo